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lunes, 13 de febrero de 2012
lunes, 5 de septiembre de 2011
FOTO DEL MES GANADORA: TANZANIA
¡Con la foto del mes ganadora de Tanzania cerramos la etapa africana y ya la tenemos publicada en el blog de Panasonic!
Podéis consultarla aquí o en el enlace de Panasonic en el lateral de nuestra web, donde podréis conocer los detalles técnicos de la foto así como la historia que hay detrás de ella y alguna anécdota divertida.
¡Ya hemos empezado a preparar la próxima foto del mes!
Podéis consultarla aquí o en el enlace de Panasonic en el lateral de nuestra web, donde podréis conocer los detalles técnicos de la foto así como la historia que hay detrás de ella y alguna anécdota divertida.
¡Ya hemos empezado a preparar la próxima foto del mes!
viernes, 19 de agosto de 2011
FOTO DEL MES: TANZANIA
Con nuestro paso por Tanzania cerramos la etapa africana, se acabaron nuestras clases de swahili, los safaris y el ugali. Aquí tenéis las 5 fotos finalistas para la foto del mes. Tenéis una semana para votar y decidir cuál será la foto ganadora que se publicará en el blog de Panasonic.
Recordad que a parte de los comentarios que nos queráis dejar, que nos encantan, tenéis que votar en el apartado de VOTACIONES en el lateral derecho del blog.
¡Éstas son!
FOTO #1
Recordad que a parte de los comentarios que nos queráis dejar, que nos encantan, tenéis que votar en el apartado de VOTACIONES en el lateral derecho del blog.
¡Éstas son!
FOTO #1
FOTO #5
domingo, 14 de agosto de 2011
3 MESES EN ÁFRICA
Hemos cerrado una etapa del viaje. El día 5 de agosto nos despedimos del continente africano para aterrizar en un nuevo y misterioso continente: Asia. Ha sido una decisión que parece repentina, y lo es. Algunos nos habéis preguntado el porqué, si había llegado el momento o si nos habíamos cansado tanto de África que nos largábamos corriendo. La respuesta es muy simple, un día recibes un mail de unas amigas que están dispuestas a cruzar medio mundo para recorrer un trocito del viaje con nosotras, ¡¿cómo decir que no?! Tras deliberar el mejor destino, decidimos encontrarnos en Bangkok, ¡el mejor sitio para poder ir a cualquier otro sitio! Así que aquí estamos, en Lao (nota: no entendemos porque hay que traducir los nombres de los países, por eso siempre los escribimos tal i como son, eso sí, con nuestro alfabeto.). No tener un viaje organizado tiene esas ventajas, un día te levantas y compras un billete de avión para volar a 7.100 km.
Pero no nos olvidemos de África. Una de las mejores decisiones que tomamos al planear nuestra posible ruta fue poner África en primer lugar. Viajar por África es cansado y en ocasiones desesperanzador, pero ha valido la pena. La comunicación con los africanos, y no nos gusta generalizar, pero tampoco hay tiempo para personalizar, es compleja. Pretender entender su lógica y sus maneras es imposible, te conformas con observarlas y respetarlas. Y dar una explicación a ese fenómeno es difícil, nuestra conclusión (y no pretendemos que hagáis una lectura absolutista) es simple: los africanos, a diferencia de nosotras, no tienen una evolución histórica parecida a la nuestra (recordad la avanzada civilización romana que nos precedió hace 3 milenios) ni una religión tan impositiva que, seas creyente o no, te hace crecer con ciertos valores, ni mejores ni peores, valores. Además, como hemos remarcado muchas veces, el pueblo africano ha sufrido desde hace miles de años la presión, explotación, esclavización, colonización, etc…de muchos otros pueblos. ¿No sería hora que les dejáramos un margen para que mostraran su propia identidad? Debate abierto.
No hace falta que os contemos todo lo que hemos visto y aprendido, ya lo hemos hecho durante estos meses, pero quizás sí que es la ocasión de compartir con vosotros los momentos difíciles. De todos se aprende.
Los transportes en África son peligrosos, las carreteras están en mal estado, no hay iluminación, las medidas de seguridad en los barcos no existen y la mayoría de vehículos son viejos y están en mal estado y todo eso da pie a atropellos, averías continuas, horas de retraso, maletas perdidas…
Nunca debes olvidar que convives con animales que, afortunadamente, están en su hábitat y son salvajes. Puedes encontrarte una serpiente en la puerta de casa, o atropellar a una Mamba que da un salto de 1 m para intentar salvarse, en una pista de tierra. Te puedes cruzar con un elefante que está de buenas en un camino o querer hacer un picnic en una isla que está plagada de huellas de centenares de hipopótamos que volverán al atardecer.
Debes viajar mentalizado de que cualquier aparato electrónico puede dejar de funcionar, ya sea un cajero automático en uno de los múltiples cortes de luz de la ciudad mientras tu tarjeta está dentro, o que ahogues un Ipod en el agua o que tu cámara sumergible deje de serlo.
Finalmente debemos recordar en cualquier momento que la codicia y la maldad también existen y que aunque lleves 5 euros en el bolsillo será probablemente más de lo que lleve la mayoría, así que eres siempre susceptible a robos. Os aseguramos que en África nunca pasas desapercibido.
jueves, 11 de agosto de 2011
USAMBARA Y PARQUES NACIONALES
Coged un atlas…situaros entre la península arábiga, el mar rojo y Etiopía. Hace millones de años, en algún punto que ahora cubre la corteza oceánica, el magma perforó la tierra provocando una cadena sísmica que partiría lo que entonces era un solo continente en tres fallas, como pasa al perforar con fuerza una superficie. En ese momento la tierra empezó a separarse hasta crear un nuevo mar (el mar rojo) y separar casi por completo lo que hoy conocemos como península arábiga del continente africano. Pero hay una tercera falla…el Riff. La cadena del Riff nace cerca de Yemen y se extiende hasta el norte de Tanzania, ¿no está mal eh? Pero eso no es todo, poco a poco la tierra se va separando creando así el valle del Riff. Lo que nadie sabe es si llegará el momento en que el valle pasará a ser un mar y Tanzania, Kenya, Etiopía y Somalia pasarán a ser una península o, como pasó con Madagascar, una isla.
Decididos a seguir el viaje juntos nos adaptamos a los planes de Luís y Ana. Nos encontramos con Sahidi y Mohammed (y el coche) en Nyamisati, volvimos a Kilwa Masoko, luego de nuevo a Dar es Salaam para acabar de cerrar unos trámites del hotel y de ahí nos dirigimos hacia el norte del país.
La primera parada fue en las montañas Usambara. Entre 1400 y 2000 metros de altura el ambiente era fresco y relajado, con unos paisajes de montaña tropical, con cataratas, muchos camaleones y una influencia notoria de las misiones católicas. Nos alojamos en Irente Farm, una granja gestionada por una pareja sueco-sudafricana, donde pudimos comer lo que hacía tiempo que no disfrutábamos: pan, queso, muesly, lentejas, espagueti…
Dejamos las Usambara para adentrarnos en zona masai. Los masai son la tribu más tradicional de Tanzania, son ganaderos y nómadas, tienen su propia lengua y conservan las vestimentas, cultura y estructura social tradicional. La zona masai se extiende desde Usambara hasta el lago Victoria y, por el norte, hasta la frontera con Kenya.
Por votación de los lectores nuestro campamento base debía ser en Moshi, pero por democracia “vehicular” decidimos pasar una noche en Arusha, por gestiones oficiales, para instalarnos en Karatu al día siguiente y preparar nuestra incursión a la vida salvaje por libre. Pasado el monte Kilimanjaro y el Monte Meru, pudimos confirmar que estábamos en el valle del Riff.
Y, por fin, lo más esperado: el parque nacional de N’gorongoro, con un cráter de unos 20 km. De diámetro habitado en cualquier época debido a su microclima y sus lagunas permanentes; y el parque nacional del Lago Manyara, una combinación de bosque, praderas y sabana que alberga a diferentes especies alrededor de sus aguas salinas. Pero las palabras sobran, preferimos compartir esta experiencia con las imágenes de sus protagonistas:
FOTOS DE LOS PROTAGONISTAS
FOTOS DE LOS PROTAGONISTAS
jueves, 4 de agosto de 2011
LO QUE REALMENTE PASÓ…
… al no bajarnos en Bungu.
Después de nuestros días por Kilwa Masoko, decidimos emprender camino hacia Mafia, la primera de las islas que visitaríamos. Así que nos tocó madrugar para subir en el bus hacia Dar es Salaam de las 5 de la mañana. Nos esperaban unas 5 horas de trayecto que nos dejaría en un cruce, Bungu, donde teníamos que encontrar un dalla-dalla para llegar a Nyamisati, donde sale el barco que te lleva hacia Mafia, y todo esto antes de las 14h. El destino y la compleja burocracia africana, hizo que Luis, nuestro geólogo enamorado de África, cogiera el bus hacia Dar el mismo día que nosotras, así que empezamos nuestra contrarreloj acompañadas.
Sobre las 11 de la mañana el conductor nos avisó que habíamos llegado a nuestro destino, Bungu, pero nunca bajamos en esa parada. Esa decisión cambió el rumbo de nuestro viaje. Media hora antes, y siendo previsoras, habíamos llamado a un par de hoteles de Mafia para comprobar la disponibilidad, empezaba la temporada alta, y todos estaban llenos. El billete que habíamos comprado nos servía hasta Dar, así que decidimos seguir y organizar la visita a las islas a la inversa, primero Zanzibar y después Mafia. No nos despedimos de Luis, es más nos invitó a compartir taxi, y acabamos alojados en el mismo hotel.
Dar nos recibió con sus atascos infinitos y su caos continuo. Después de un par de días recorriendo juntos la ciudad lo que había empezado con un encuentro fortuito, se iba consolidando como amistad. Nuestros caminos se separaban con la visita a Zanzibar, pero no definitivamente, Luis se ofreció a acompañarnos en coche hasta Nyamisati para coger el barco que nos llevaría a Mafia.
La parte antigua de Ciudad de Zanzibar se conoce como Stone Town (ciudad de piedra), y entre sus inacabables callejones repletos de gente, puedes encontrar las maravillas de una época dorada, de Sultanes y riquezas. De esa época quedan edificios de influencias indias y árabes, puertas talladas, palacios, un fuerte de piedra, el antiguo mercado de los esclavos y alguna catedral de la época colonial.
En Zanzibar nos volvimos a reunir con Eva, nuestra compañera de viaje por tierras moçambiqueñas, y pasamos juntas sus últimos días de vacaciones antes de volver a Barcelona.
Zanzíbar es conocida por la producción de especies y café, así que nos apuntamos al “spice tour”, un recorrido por las granjas de especies de Zanzíbar, donde coincidimos con Bea, Albert y Agnès.
Después de unos días recorriendo la ciudad y de convertirnos en clientes habituales del Lukmaan, un restaurante de comida local con una variedad de platos insólita en este país, decidimos tomarnos unas vacaciones en Jambiani, una de las playas del sudeste, con largas extensiones de arena blanca y las aguas más turquesas de la isla. En esta zona las mujeres tienen un cultivo de algas al que solo pueden acceder durante la marea baja, a unos 500m de la orilla. Además de pasearnos entre los ordenados cultivos hicimos una excursión en un barco de vela (una vela hecha con pedazos de sacos de arroz) hasta el arrecife para descubrir qué se escondía en esas aguas.
Después de unos días recorriendo la ciudad y de convertirnos en clientes habituales del Lukmaan, un restaurante de comida local con una variedad de platos insólita en este país, decidimos tomarnos unas vacaciones en Jambiani, una de las playas del sudeste, con largas extensiones de arena blanca y las aguas más turquesas de la isla. En esta zona las mujeres tienen un cultivo de algas al que solo pueden acceder durante la marea baja, a unos 500m de la orilla. Además de pasearnos entre los ordenados cultivos hicimos una excursión en un barco de vela (una vela hecha con pedazos de sacos de arroz) hasta el arrecife para descubrir qué se escondía en esas aguas.
Después de nuestras merecidas vacaciones volvimos a coger el ferry hacia Dar, para encontrarnos con Luis y Ana, que venía directa de Teruel. De camino a Nyamisati decidieron que se apuntaban a pasar unos días en Mafia con nosotras. Como era de esperar, no conseguimos llegar antes de que zarpara nuestro barco, y nos tocó hacer noche en una pensión muy básica en Nyamisati, un pueblo sin ningún tipo de atractivo. Al día siguiente conseguimos subir al barco, pero este viaje merece un post aparte con todo tipo de detalles.
Mafia es una isla con aspecto salvaje: vegetación frondosa con orillas repletas de palmeras y manglares, aguas bravas y un viento bastante fuerte en esta época del año. Después de pasar la primera noche en Kilindoni, nos dirigimos a Utende, la reserva marina de Mafia. Allí paseamos, disfrutamos de las playas y, como siempre, jugamos con las mareas. Mafia es famosa por sus fondos marinos, así que nos permitimos el lujo de hacer snorkelling acompañadas por varios bancos de peces de colores mientras Luis disfrutaba de una doble inmersión de submarinismo.
Después del relax y la calma de la vida isleña, llegó la hora de regresar a tierra firme, así que tras la odisea del barco, llegamos nuevamente a Nyamisati. Ahora sí, tocaba despedirse…pero pensamos… ¿para qué seguir nuestros caminos por separado si juntos nos lo pasábamos mejor? A partir de ese momento, empezamos a planear el resto de viaje por tierras tanzanas junto a Luis y Ana.
¿QUÉ HABRÍA PASADO SI…
… hubiéramos bajado en Bungu?
Después de nuestros días por Kilwa Masoko, decidimos emprender camino hacia Mafia, la primera de las islas que visitaríamos. Así que nos tocó madrugar para subir en el bus hacia Dar es Salaam de las 5 de la mañana. Nos esperaban unas 5 horas de trayecto que nos dejaría en un cruce, Bungu, donde teníamos que encontrar un dalla-dalla para llegar a Nyamisati, donde sale el barco que te lleva hacia Mafia, y todo esto antes de las 14h. El destino y la compleja burocracia africana, hizo que Luis, nuestro geólogo enamorado de África, cogiera el bus hacia Dar el mismo día que nosotras, así que empezamos nuestra contrarreloj acompañadas.
Sobre las 11 de la mañana el conductor nos avisó que habíamos llegado a nuestro destino, Bungu, así que nos despedimos de Luis, un poco tristes por tener que separar nuestros caminos tan pronto, pero deseándole lo mejor para su proyecto, y prometiéndole una visita cuando inaugurara su hotel.
Como era de esperar, no conseguimos llegar antes de que zarpara nuestro barco hacia Mafia, así que nos tocó hacer noche en una pensión muy básica en Nyamisati, un pueblo sin ningún tipo de atractivo. Al día siguiente conseguimos subir al barco, pero este viaje merece un post aparte con todo tipo de detalles.
Mafia es una isla con aspecto salvaje: vegetación frondosa con orillas repletas de palmeras y manglares, aguas bravas y un viento bastante fuerte en esta época del año. Después de pasar la primera noche en Kilindoni, nos dirigimos a Utende, la reserva marina de Mafia. Allí paseamos y disfrutamos de las playas y, como siempre, jugamos con las mareas. Mafia es famosa por sus fondos marinos, así que nos permitimos el lujo de hacer snorkelling y disfrutamos de la compañía de varios bancos de peces de colores.
Después del relax y la calma de la vida isleña, llegó la hora de regresar a tierra firme, así que nos esperaba la odisea de nuevo: barco a Nyamisati, dalla-dalla a Bungu y allí esperar algún transporte para llegar a Dar es Salaam, la capital tanzana, donde intentamos reunirnos con Eva, nuestra compañera de viaje por tierras moçambiqueña, pero en esta ocasión no pudimos cuadrar agendas, y cuando llegamos a Dar, ya había regresado a Barcelona.
Dar nos recibió con sus atascos infinitos y su caos continuo. Después de un par de días por la ciudad, nos embarcamos de nuevo en el ferry hacia Zanzíbar donde empezamos a experimentar por primera vez en este viaje la temporada alta de turismo.
Tras 3 horas de viaje llegamos a Ciudad de Zanzíbar, la capital. La parte antigua de la ciudad se conoce como Stone Town (ciudad de piedra), y entre sus inacabables callejones repletos de gente, puedes encontrar las maravillas de una época dorada, de Sultanes y riquezas. De esa época quedan edificios de influencias indias y árabes, puertas talladas, palacios, un fuerte de piedra, el antiguo mercado de los esclavos y alguna catedral de la época colonial.
Zanzíbar es conocida por la producción de especies y café, así que nos apuntamos al “spice tour”, un recorrido por las granjas de especies de Zanzíbar, junto a un grupo de americanos.
Después de unos días recorriendo la ciudad y de convertirnos en clientes habituales del Lukmaan, un restaurante de comida local con una variedad de platos insólita en este país, decidimos tomarnos unas vacaciones en Jambiani, una de las playas del sudeste, con largas extensiones de arena blanca, y las aguas más turquesas de la isla. En esta zona las mujeres tienen un cultivo de algas al que solo pueden acceder durante la marea baja, a unos 500m de la orilla. Además de pasearnos entre los ordenados cultivos hicimos una excursión en un barco de vela (una vela hecha con pedazos de sacos de arroz) hasta el arrecife para descubrir qué se escondía en esas aguas.
Después de nuestras merecidas vacaciones volvimos a coger el ferry hacia Dar, campo base para preparar nuestra incursión al norte de país, donde dejábamos la costa para adentrarnos en las montañas tanzanas.
sábado, 30 de julio de 2011
LA CIUDAD Y LOS SENTIDOS
Dar es Salaam "remanso de paz"...no sabemos cómo sería este pequeño pueblo de pescadores cuando el Sultán Said Mayid de Zanzibar en la década de 1860 decidió bautizarlo así y consagrarlo como capital desbancando a Bagamoyo, lo que es seguro es que no se imaginaba en qué se iba a convertir.
Sabemos que es un tópico relacionar las ciudades con los sentidos, pero no se nos ocurre una manera mejor de describiros Dar es Salaam, capital de Tanzania, sino con los sentidos.
TACTO: La comida se come con las manos; el ugali (pasta de maíz) es denso; el wali (arroz) es resbaladizo; el kuku (pollo) te deja los dedos rojos por las especias; el samaki (pescado) es áspero y hay que desmenuzarlo bien para evitar las espinas; el chapati (tarta de harina) es seco y las machungua (naranjas) te dejan las manos pegajosas.
OLFATO: La mezcla de olores en las calles nunca es definida. Se mezcla el olor del aceite hirviendo de los que preparan samosas y bollos con las brasas para el pollo y el maíz. Lo múltiples carros de machungua emanan olores cítricos y se combinan con la fritura de pescado callejera. Todo esto viene acompañado de un sutil olor de especias, polvo y cloaca.
GUSTO: Pese a una buena variedad de alimentos los platos y dulces tanzanos son simples, poco imaginativos y repetitivos. Los sabores se camuflan en el aceite reutilizado, y la sal no se utiliza. Sorprendentemente no pasa lo mismo con el té, influenciados por los indios el té se prepara con especias y es muy aromático. En cualquier rincón de la calle puedes sentarte a tomar un chai ya mazigua (te con especias y leche) o un chai ya rangi (te con especias).
OIDO: El sonido constante de esta ciudad, inagotable e insistente, es el tráfico. Motores, cláxones, frenazos violentos se mezclan con un murmullo incansable de voces y gritos de la multitud que reside en la calle. En el murmullo destacan los vendedores de agua "maji maji maji", el chasqueo de monedas de los vendedores de tabaco, los gritos de los cobradores de los centenares de dalla-dalla indicando su destino y todo este caos aliñado con un variado hilo musical proveniente de las miles de tiendecitas callejeras.
VISTA: Como la mayoría de grande urbes africanas, Dar es Salaam no destaca por sus planes urbanísticos. Poco queda de su era colonial y la mezcla de rascacielos, mezquitas, edificios indios de los años 50 y una multitud de edificios residenciales completamente dispersos y decadentes dan una sensación general de caos y descontrol. Las calles están repletas de taxis, motos, dalla-dalla, carros, bicicletas, peatones y vendedores de todo tipo de cosas. Y en medio de todo esto...nosotras.
Nuestra impresión de esta ciudad, igual que otras ciudades africanas, es de desorden. Tenemos la sensación que su crecimiento y desarrollo no ha sido proporcional a las posibilidades de su población, mayoritariamente rural y sin un arraigo cultural a la historia que les estamos escribiendo desde el norte.
Seguro que todos vosotros habéis estado en una ciudad que os ha dado una impresión similar. ¿En qué continente estaba? Podéis votar en el apartado de votaciones en el lateral de la página y, por supuesto, dejar vuestro comentarios al pie de este post y en Twitter #ciudadescaóticas.
jueves, 28 de julio de 2011
EXPERIENCIAS “LOW BUDGET”
Viajar durante un largo periodo de tiempo implica tener siempre un presupuesto ajustado o ser millonario. Nosotras, de momento, somos del primer grupo, así que para poder permitirnos algunas actividades que no queremos perdernos (trekkings, safaris, buceo…) debemos elegir siempre los alojamientos más económicos.
Antes de aceptar una habitación hay varias precauciones que debes tomar: comprueba que la ducha funcione y que el baño incluya todos los elementos básicos, comprueba que haya luz, que las sábanas estén limpias, que la puerta cierre, que no hayan agujereado la mosquitera para cerrar la ventana….
Aunque creas haber tomado estas medidas, siempre habrá alguna situación inesperada con la que no habías contado: una mezquita que llama a la oración a las 5 de la mañana a 3 metros de tus ventanas sin cristales; un tanque de agua que rebosa agua a chorro durante toda la noche; pensar que por haber dos grifos en la ducha habrá agua caliente; en un bungalow en una playa paradisiaca puede haber un ruido ensordecedor cuando sube la marea; el bar tranquilo donde tomas café por la tarde junto a tu hotel puede convertirse en la discoteca de moda del pueblo.
Y así podríamos seguir con una lista interminable de percances, pero preferimos que compartáis vuestras experiencias con nosotras para ver si nos ahorramos alguna sorpresa.
¡Haz un comentario explicando tu experiencia! O escribe un tweet con #experiencialowbudget
lunes, 18 de julio de 2011
KARIBU RAFIKI! (BIENVENIDO AMIGO!)
Una de las características de Tanzania es su pluralismo cultural herencia de muchos siglos. Aquí han pasado y se han establecido diferentes culturas que han dejado su legado, los tanzanos han tenido que sufrir todas sus consecuencias: explotación, esclavización, colonización… y es por este motivo que aquí conviven felizmente el hinduismo, cristianismo, islam con las culturas ancestrales africanas.
Durante el siglo XVIII la costa tanzana estuvo ocupada por Sultanes que construían sus fuertes, mezquitas y palacios con el sudor de los esclavos. Dos siglos más tarde, el Sr. Leslie Moore, cegado por esos tiempos de esplendor (y probablemte con un punto de excentricismo) decidió construirse un palacio y autonombrase Sultán de Ruvula, en la península de Msimbati. ¿No está mal, verdad? Su reinado acabó cuando un día una avioneta sobrevoló el espacio aéreo de “su” territorio y el señor Leslie Moore decidió abatirlo a tiros…afortunadamente no tuvo puntería.
Tanzania es un país dividido en dos tribus principales, los swahilis y los massai, y miles de tribus secundarias. El idioma oficial es el swahili, así que nos ha tocado aprender lo más básico para sobrevivir durante el recorrido por el sureste del país. Después de cruzar la frontera, con todo lo que eso implicó, decidimos relajarnos un par de días en Mtwara, una ciudad caótica que pese a entrarnos con mal pie le acabamos cogiendo simpatía. Ahí conocimos a Sanai, un estudiante de magisterio y filósofo en sus ratos libres. Con él pasamos un día haciendo los típicos recados de cuando llegas a un país nuevo: compra de sim tanzana, cambio de moneda en el mercado negro, buscar alternativas de internet,..¡Y luego derechos al fabuloso mercado de pescado en la playa! ¡No sabéis lo bien que va llevar a un intérprete! Una vez orientadas y familiarizadas con la zona alquilamos unas bicis para recorrernos la costa y sus maravillosas playas cambiantes por la marea.
La tranquila ruta hacia el norte nos ha transportado a otros siglos, Mikindani y su rehabilitada “boma” alemana; Lindi con sus calles repletas de edificios indios de los años 50-60; Kilwa Masoko y Kilwa Kisiwani con sus fuertes y palacios de sultanes….paseos siempre acompañados por sus anécdotas, claro.
En Mikindani nos empeñamos en cenar en el restaurante más local del pueblo para no ceder a los precios abusivos de locales turísticos. Para ello tuvimos que recorrer 1,5 kilómetros a la luz de las estrellas y tropezando cada dos por tres para comer un “ugali” acompañadas de medio pueblo que no daba crédito de la situación.
En Lindi pudimos refrescarnos con el aire acondicionado de una oficina de una empresa constructora mientras nos enseñaban las fotos de sus obras, básicamente asfaltado de carreteras. Por la noche una intensa clase gratis de swahili con 3 chicas que se ofrecieron voluntariamente, por suerte una hablaba inglés….¡imaginaros la clase!
En Kilwa pudimos comprobar la fiabilidad de nuestra teoría que demuestra que las cosas malas siempre vienen recompensadas por una cosa buena (¿recuerdas V.?). Tras llegar con un presupuesto muy justo a Kilwa, nos enteramos que no habían cajeros ni bancos….mientras hacíamos cálculos y refunfuñábamos por tener que cambiar los planes apareció Luís, un geólogo que enamorada por los estratos de esa tierra, decidió hace unos años dejarlo todo y intentar llevar a cabo su sueño, un hotelito en las orillas de Pwani. Él nos ayudó a verlo todo de otra manera, nos paseó, nos enseñó algunos tesoros de la zona y lo mejor está aún por llegar porque seguiremos parte del camino tanzano con él, descubriendo los secretos del país.
Y ahora seguimos con nuestra misión votada por los lectores: ¡visitar Zanzibar y Mafia! Muy pronto sabréis si lo hemos conseguido…
Mientras seguimos nuestra ruta, os proponemos nuestra siguiente parada para qué decidáis cuál creéis que puede ser mejor campamento base para los safaris en el norte del país:
Moshi (8 horas aprox. de trayecto): Se trata de un lugar discreto, con una atractiva mezcla de influencias africanas y asiáticas, dónde los marabúes descansan en los árboles y se respira un aire de prosperidad y autosuficiencia. Está situada a unos 800 m. de altitud en la falda del Kilimanjaro Es menos turístico y más económico que Arusha.1
Arusha (9 horas aprox. de trayecto): Fresca, exuberante y verde, es una de las ciudades más desarrolladas y de más rápido crecimiento de Tanzania. Se extiende a los pies del monte Meru a unos 1300 m. de altitud. Es la capital de safari en Tanzania y, consecuentemente, uno de los principales centros turísticos. Tiene más infraestructuras y es menos económico que Moshi. 1
1 Información obtenida de Lonely Planet Tanzania (ed. 2008)
lunes, 4 de julio de 2011
BIENVENIDOS AL NORTE
Intentar moverse por Moçambique sin coche propio no es tarea fácil. La mayoría de las carreteras están construidas por empresas interesadas en explotar alguno de los recursos naturales mozambiqueños, como la madera o el carbón. Para maximizar sus beneficios deciden no invertir demasiado en su construcción y están en muy mal estado.
Puedes viajar en varios transportes:
“Xapa”: Furgoneta donde pueden llegar a subir unas 30 personas.
“Maxibombo”: “Xapa” un poco más grande. Donde pueden caber hasta 40.
“Omnibus”: Lo que nosotros llamamos autobús pero con más capacidad en el mismo volumen.
“Camioneta”: Formato pick-up, es decir un 4X4 con la parte trasera descubierta donde suben unas 20 personas.
“Camión”: Suele ser un vehículo de transporte de materiales donde siempre hay algún hueco para las personas.
Todo el trayecto de Maputo a Nampula está cubierto por la compañía TCO, que ofrece el mismo servicio que cualquier empresa de autobuses europeas, pero con algunos hándicaps:
Circulan de noche por carreteras sin luz y en mal estado y no es nada raro que atropellen a alguien en el trayecto.
A veces el autobús simplemente no llega y te hacen esperar toda la noche en un cruce para nada.
Desde Nampula hasta Pemba hay algunos autobuses que cubren el trayecto. A partir de ahí, hasta la frontera con Tanzania empieza la odisea.
La nuestra empieza en Ilha de Moçambique, a las 4h de la mañana cogimos una “xapa” en dirección Nampula, pero nos bajamos a mitad de trayecto, en el cruce con la carretera que se dirige hacia el norte. Ahí, con suerte, puedes coger un autobús que llega hasta Moçimboa da Praia, la última población antes de la frontera, pero no fue nuestro caso y no nos quedó otra opción que coger un “borreguero” que paraba en cada aldea. Lo curioso es que el autobús ya llegó lleno, pero nos dejaron entrar, a nostras y a otros 15…obviamente no teníamos asiento y el pasillo iba lleno de sacos, sillas, niños y gallinas. Cada vez que paraba entraban 10 personas más. No fuimos capaces de contar cuántos éramos, pero es muy probables que llegáramos a 120 personas (la capacidad teórica era de 65 personas sentadas y 2 de pie).
Este infierno, no hay otra manera de llamarlo, duró 12 horas y lo lamentable es que sólo recorrimos unos 482 kilómetros. El bus, que se dirigía a Mueda, nos dejó en otro cruce a 30 km. De Moçimboa da Praia. Afortunadamente aparecieron unos chicos que conocían la manera de llegar. Muy fácil, paras a un camión que transporta bidones de gasolina, le pagas un euro y te lleva en el remolque. Así que disfrutamos de un agradable viaje con olor a gasolina, pero vistas a las estrellas. Necesitamos un día entero para recuperarnos, habríamos preferido más, pero el visado de turista en Moçambique sólo dura un mes y el nuestro estaba a punto de caducar.
Este infierno, no hay otra manera de llamarlo, duró 12 horas y lo lamentable es que sólo recorrimos unos 482 kilómetros. El bus, que se dirigía a Mueda, nos dejó en otro cruce a 30 km. De Moçimboa da Praia. Afortunadamente aparecieron unos chicos que conocían la manera de llegar. Muy fácil, paras a un camión que transporta bidones de gasolina, le pagas un euro y te lleva en el remolque. Así que disfrutamos de un agradable viaje con olor a gasolina, pero vistas a las estrellas. Necesitamos un día entero para recuperarnos, habríamos preferido más, pero el visado de turista en Moçambique sólo dura un mes y el nuestro estaba a punto de caducar.
De Moçimboa a la frontera no hay transporte público, así que tras negociar el precio en la gasolinera, conseguimos uno. El viaje comenzó a las 2h de la mañana, en la parte trasera de una camioneta, acompañadas por 15 personas más. Tras cuatro horas de viaje por una pista de tierra, llegamos a la frontera mozambiqueña. Eran las 6h de la mañana, pero aquí no acababa todo. Aún nos quedaba cruzar el río Ruvuma para llegar a la frontera tanzana.
El río está a 4km de la frontera mozambiqueña. Hay unas barcas que te permiten cruzar con algunos problemas si la marea está baja, como era nuestro caso. Así que después de esquivar varios bancos de arena, nos tocó cruzar el último tramo a pie.
De ahí a la frontera tanzaniana otros 7km, esta vez en “dalla dalla”, el nombre que reciben las “xapas” en Tanzania. Después de hacer todos los trámites típicos de una frontera, cambio de moneda, visado y revisión de mochilas, volvimos a nuestra “dalla dalla”, que se recalentó y paró 4 veces antes de llegar a nuestro destino: Mtwara.
Y ahora que estamos en Tanzania con 3 meses de visado, nos surge una nueva duda en nuestra ruta. Hay varias islas que merecen la pena visitar, entre las más imponentes:
Zanzíbar: Es la principal isla del archipiélago, y en ella se halla la antigua Stone Town, punto de llegada de todos los viajeros y unos de los sitios más evocadores de África, con una hipnotizadora mezcla de influencias del subcontinente indio, la península arábiga, el continente africano y Europa.
Mafia: Solitaria y seductora, esta isla es un trozo de tierra verde rodeada de aguas turquesa, islotes paradisíacos y deslumbrantes bancos de arena. Las principales atracciones de Mafia son su ritmo relajado, su asombrosa vida submarina, una fuerte cultura tradicional y una historia larga y fascinante.
¿Dónde vamos?
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