Mostrando entradas con la etiqueta _13 NEW ZEALAND. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta _13 NEW ZEALAND. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de mayo de 2012

FOTO DEL MES GANADORA: NUEVA ZELANDA

Después de un resultado muy reñido ya tenemos la foto del mes ganadora de Nueva Zelanda.  ¿Serán los increíbles colores de las puestas de sol? ¿O los lunáticos volcanes del Tongariro? ¿O quizás la montaña más alta de Nueva Zelanda? La ganadora ya está publicada en el blog de Panasonic, ¿queréis descubrir cuél es?


Podéis consultarla aquí o en el enlace de Panasonic en el lateral de nuestra web, donde podréis conocer los detalles técnicos de la foto así como la historia que hay detrás de ella y alguna anécdota divertida.

¡Ya hemos empezado a preparar la próxima foto del mes!

martes, 10 de abril de 2012

FOTO DEL MES: NEW ZEALAND

¡Aquí tenéis las nuevas candidatas a foto del mes, esta vez de New Zealand, uno de los países más especiales que hemos visitado y que nos ha robado el corazón! Sus paisajes son únicos, casi de otro planeta: lagos azul cielo, montañas gigantescas, paisajes lunares…no nos extraña que lo escogieran para rodar la película Lord of the Rings. Estas son las 5 fotos finalistas para la foto del mes. Tenéis dos semanas para votar y decidir cuál será la foto ganadora que se publicará en el blog de Panasonic.

Recordad que a parte de los comentarios que nos queráis dejar, que nos encantan, tenéis que votar en el apartado de VOTACIONES en el lateral derecho del blog.

¡Éstas son!



FOTO #1




FOTO #2




FOTO #3




FOTO #4



FOTO #5

viernes, 6 de abril de 2012

EN LA ISLA NORTE DE NEW ZEALAND


Hasta el momento se han propuesto 3 teorías sobre la población de las islas del pacífico: la primera defendía que en épocas glaciares las islas pertenecían a un gran continente posteriormente sumergido (geológicamente rebatida); la segunda defendía una migración masiva de los indígenas asiáticos y una minoría de americanos (antropológicamente rebatida) y la tercera y que ha sobrevivido hasta hoy, pese a que sigue siendo sólo una teoría, habla de una migración muy lenta desde el sureste asiático.


Se cree que la migración no fue masiva ya que se tardaron más de dos siglos en definirse la cultura polinesia que se asentó en la isla de Samoa. Asentada y desarrollada la cultura polinesia, Mahori en su lengua, siguió explorando el pacífico en busca de nuevas fuentes de alimentos y riquezas. Una a una fueron desembarcando en todas las islas del pacífico, guiándose por las estrellas y las migraciones de tortugas. Las últimas y también las más grandes de las islas a las que llegaron fueron la isla norte y sur de la rebautizada New Zealand hace tan sólo 800 años.


La isla norte de New Zealand no es tan extraterrestre como la sur a primera vista, hace falta recorrerla para descubrir sus encantos. Empezamos por Auckland, la capital, una ciudad con cierto encanto en la que encontramos a la que sería nuestra nueva compañera de viaje durante los siguientes 10 días, Natasha. Ella consiguió todo el material de acampada que necesitábamos para nuestra aventura en coche: tienda, mantas, cacharros de cocina y gas. Sólo nos faltaba esperar que no lloviera.

Y llovió…en Raglan, nuestra primera parada. Una encantadora zona de costa con arena negra, cascadas y montañas redondas. Por suerte sólo llovió por la noche, así que pudimos disfrutar del mar helado para hacer surf free style sin tabla y visitar los alrededores.


Pero la lluvia se quedó tan sólo en una anécdota porque ni el sol que nos acompañó hasta el final ni las mantas nos salvaron del frío de las cotas más altas de la isla, Tongariro National Park. El parque nacional más antiguo del país formado por una zona volcánica aún activa que da lugar a los mejores colores, paisajes y lagos de la isla norte que pudimos visitar en dos días de treking, posiblemente de los mejores que hayamos hecho nunca, en especial la ruta Tongariro Alpine Crossing. Un escenario perfecto para emplazar las tierras de Mordor y que visitamos siguiendo vuestras votaciones.


Cansadas, pero contentas decidimos poner rumbo a una zona más cálida como recompensa: Lago Taupo y Rotorua. Pese a ser un enclave turístico, con  casi todos sus atractivos privatizados a los que, por supuesto, no pretendíamos financiar, disfrutamos del amanecer en el lago, los rápidos de la Huka Fall y un baño muy caliente en una zona secreta que aún es pública.

El Taupo no es el único lago de la zona, es el más grande eso sí, pero si te paseas por el valle volcánico encuentras otros lagos desolados perfectos para acampar, nosotras escogimos el Rerewhakaaitu, con este nombre se lo merecía!


Y entre lagos y risas nos dimos cuenta que ya estábamos llegando a la etapa final de nuestra aventura por New Zealand y que nos quedaba un día para conducir de vuelta hasta Auckland y coger un avión que nos mandaría 23 horas atrás en el tiempo, a Tahiti. Y para celebrarlo un cena especial con piscina de agua caliente incluida en la remota población de Miranda: curry de garbanzos, chapati y vino local…

jueves, 22 de marzo de 2012

¡KIA ORA NEW ZEALAND!

¿Por dónde empezamos?...va, por el nombre. New Zealand proviene de las palabras en holandés Newn (nuevo) Zea (mar) Land (tierra), pero aunque los holandeses la bautizaron ni ellos ni los ingleses, que más tarde la convertirían en colonia, fueron los primeros en llegar a estas nuevas tierras del mar. Aproximadamente en 1200 d.C. grupos de Maorís provenientes de la Polinesia se asentaron en estas tierras tan repletas de animales poco habituados a la caza que ni siquiera en los primeros tiempos tuvieron necesidad de desarrollar ningún tipo de cultivo. Tal vez debido a la cantidad de proteínas de su dieta, los Maorís evolucionaron a una raza grande y fuerte. Pero ni su fuerte complexión, ni su condición de guerreros ni el hecho de ser caníbales les libró de la llegada y asentamiento de los europeos.
A diferencia de Australia, quizás por el tamaño del país, por su carácter o por haber luchado por sus derechos desde el principio, los Maorís conservan de manera oficial y destacable tanto su lengua, como su cultura aunque también hay que decir que se han adaptado mucho mejor a la modernidad instaurada por los ingleses que los aborígenes australianos.




De todas formas, no nos extraña nada que tanto las tribus del pacífico como los europeos se encariñaran de esta tierra. Para nosotras los paisajes son únicos por su geometría, su color y su textura. Nuestra ruta empezó en la desaparecida ciudad de Christchurch hacia el sur. La costa este es llana y está llena de riachuelos del color de los glaciares que desde ahí no ves. Las playas son salvajes, con extrañas formaciones rocosas y en ellas habitan pingüinos, leones marinos, focas y miles de especies de pájaros diferentes.


En este escenario tuvimos el placer de pasar unos días con Bea y Jordi (www.lavueltaalmundodebeayjordi.com), y aunque nuestras rutas iban en direcciones opuestas, improvisamos un round trip al más puro estilo de Lord of the Rings. Lo que más nos gusta de acampar en Nueva Zelanda es que a parte de algún Hobbit enfadado no hay ningún animal que te pueda fulminar en segundos como pasa en Australia, así que no temes poner el pie entre matorrales o levantar piedras, lo único que te puede matar aquí es el frío…pero hay que tener en cuenta que más al sur de New Zealand sólo queda la Patagonia.




Así que con manta nueva y sin Bea y Jordi, decidimos hacer la Southern Scenic Route desde Dunedin hasta Te Anau entre ovejas, bosques y nuestra cara de alucinadas. ¿Puede un país ser tan diferente en sí mismo? Parece que sí, y aquí no se acaban las diferencia…la carretera de Te Anau a Milford Sound (el único fiordo al que se puede llegar por tierra) es la más colorida, diversa y impactante que hemos hecho nunca, eso sí…hay que hacerla a las 8 de la mañana, sino pierde color.


Llegados a este punto, costa, bosques, animales marinos y fiordos nos quedaba un gran tema que abordar: las MONTAÑAS. Y con estas montañas repletas de glaciares, los lagos claro. Unos lagos de un color cielo intenso debido a los sedimentos de rocas que algún día dejaron las antiguas glaciaciones. En el Mount Aspiring National Park visitamos algunos de los glaciares que sobreviven permanentemente en lo alto de los Alpes Neozelandeses, y en el Mount Cook National Park pudimos casi tocar icebergs flotando en un lago gris en el Hooker Valley. El remate final, un bañito helado en el lago Tekapo.




Como a la Isla Sur no le podemos pedir más, nos vamos a la Isla Norte…