Mostrando entradas con la etiqueta _04 MOÇAMBIQUE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta _04 MOÇAMBIQUE. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de julio de 2011

FOTO DEL MES GANADORA: MOÇAMBIQUE

Después de un resultado muy reñido…¡Ya tenemos publicada la foto del mes ganadora de Moçambique en el blog de Panasonic!

Podéis consultarla aquí o en el enlace de Panasonic en el lateral de nuestra web, donde podréis conocer los detalles técnicos de la foto así como la historia que hay detrás de ella y alguna anécdota divertida.

¡Ya hemos empezado a preparar la próxima foto del mes!

sábado, 9 de julio de 2011

FOTO DEL MES: MOÇAMBIQUE

Se acabó la ruta por Moçambique, el mes de validez de nuestro visado nos ha sabido a poco para saborear los paisajes, las playas, el ambiente y las bondades del pueblo mozambiqueño. Aquí tenéis las 5 fotos finalistas para la foto del mes. Tenéis una semana para votar y decidir cuál será la foto ganadora que se publicará en el blog de Panasonic.

Recordad que a parte de los comentarios que nos queráis dejar, que nos encantan, tenéis que votar en el apartado de VOTACIONES en el lateral derecho del blog.
¡Éstas son!
FOTO #1

FOTO #2


FOTO #3


FOTO #4


FOTO #5

lunes, 4 de julio de 2011

BIENVENIDOS AL NORTE

Intentar moverse por Moçambique sin coche propio no es tarea fácil. La mayoría de las carreteras están construidas por empresas interesadas en explotar alguno de los recursos naturales mozambiqueños, como la madera o el carbón. Para maximizar sus beneficios deciden no invertir demasiado en su construcción y están en muy mal estado.
Puedes viajar en varios transportes:
“Xapa”: Furgoneta donde pueden llegar a subir unas 30 personas.
“Maxibombo”: “Xapa” un poco más grande. Donde pueden caber hasta 40.
“Omnibus”: Lo que nosotros llamamos autobús pero con más capacidad en el mismo volumen.
“Camioneta”:  Formato pick-up, es decir un 4X4 con la parte trasera descubierta donde suben unas 20 personas.
“Camión”: Suele ser un vehículo de transporte de materiales donde siempre hay algún hueco para las personas.
Todo el trayecto de Maputo a Nampula está cubierto por la compañía TCO, que ofrece el mismo servicio que cualquier empresa de autobuses europeas, pero con algunos hándicaps:
Circulan de noche por carreteras sin luz y en mal estado y no es nada raro que atropellen a alguien en el trayecto.
A veces el autobús simplemente no llega y te hacen esperar toda la noche en un cruce para nada.
Desde Nampula hasta Pemba hay algunos autobuses que cubren el trayecto. A partir de ahí, hasta la frontera con Tanzania empieza la odisea.
La nuestra empieza en Ilha de Moçambique, a las 4h de la mañana cogimos una “xapa” en dirección Nampula, pero nos bajamos a mitad de trayecto, en el cruce con la carretera que se dirige hacia el norte. Ahí, con suerte, puedes coger un autobús que llega hasta Moçimboa da Praia, la última población antes de la frontera, pero no fue nuestro caso y no nos quedó otra opción que coger un “borreguero” que paraba en cada aldea. Lo curioso es que el autobús ya llegó lleno, pero nos dejaron entrar, a nostras y a otros 15…obviamente no teníamos asiento y el pasillo iba lleno de sacos, sillas, niños y gallinas. Cada vez que paraba entraban 10 personas más. No fuimos capaces de contar cuántos éramos, pero es muy probables que llegáramos a 120 personas (la capacidad teórica era de 65 personas sentadas y 2 de pie).



Este infierno, no hay otra manera de llamarlo, duró 12 horas y lo lamentable es que sólo recorrimos unos 482 kilómetros. El bus, que se dirigía a Mueda, nos dejó en otro cruce a 30 km. De Moçimboa da Praia. Afortunadamente aparecieron unos chicos que conocían la manera de llegar. Muy fácil, paras a un camión que transporta bidones de gasolina, le pagas un euro y te lleva en el remolque. Así que disfrutamos de un agradable viaje con olor a gasolina, pero vistas a las estrellas.  Necesitamos un día entero para recuperarnos, habríamos preferido más, pero el visado de turista en Moçambique sólo dura un mes y el nuestro estaba a punto de caducar.



De Moçimboa a la frontera no hay transporte público, así que tras negociar el precio en la gasolinera,  conseguimos uno. El viaje comenzó a las 2h de la mañana, en la parte trasera de una camioneta, acompañadas por 15 personas más. Tras cuatro horas de viaje por una pista de tierra, llegamos a la frontera mozambiqueña.  Eran las 6h de la mañana, pero aquí no acababa todo. Aún nos quedaba cruzar el río Ruvuma para llegar a la frontera tanzana.
El río está a 4km de la frontera mozambiqueña. Hay unas barcas que te permiten cruzar con algunos problemas si la marea está baja, como era nuestro caso. Así que después de esquivar varios bancos de arena, nos tocó cruzar el último tramo a pie.
De ahí a la frontera tanzaniana otros 7km, esta vez en “dalla dalla”, el nombre que reciben las “xapas” en Tanzania. Después de hacer todos los trámites típicos de una frontera, cambio de moneda, visado y revisión de mochilas, volvimos a nuestra “dalla dalla”, que se recalentó y paró 4 veces antes de llegar a nuestro destino: Mtwara.
Y ahora que estamos en Tanzania con 3 meses de visado,  nos surge una nueva duda en nuestra ruta. Hay varias islas que merecen la pena visitar, entre las más imponentes:
Zanzíbar: Es la principal isla del archipiélago, y en ella se halla la antigua Stone Town, punto de llegada de todos los viajeros y unos de los sitios más evocadores de África, con una hipnotizadora mezcla de influencias del subcontinente indio, la península arábiga, el continente africano y Europa.
Mafia: Solitaria y seductora, esta isla es un trozo de tierra verde rodeada de aguas turquesa, islotes paradisíacos y deslumbrantes bancos de arena. Las principales atracciones de Mafia son su ritmo relajado, su asombrosa vida submarina, una fuerte cultura tradicional y una historia larga y fascinante.
¿Dónde vamos?

sábado, 2 de julio de 2011

OI, TUDO BEM?


Cuando vuelas con un avión por África al anochecer y miras por la ventanilla lo único que ves son pequeñas hogueras repartidas por el territorio, y no son incendios, aunque algunas desgraciadamente lo acaban siendo.
Las “queimadas”, como las llaman en Moçambique, son provocadas por los campesinos con diferentes intenciones: para quemar las malas hierbas, para preparar las “maxambas” (terrenos de cultivo) que los hombres regalan a sus distintas esposas y para cazar la "ratasana", de donde procede la carne que comen.
Controladas o no, las “queimadas” acaban con hectáreas y hectáreas de bosque primario que nunca más volverá a regenerarse y eso perjudica tanto a los productores de madera, como a todo nuestro ecosistema potenciando el cambio climático. Y aquí reside el gran problema ¿Cómo cambiar estas prácticas sin perjudicar al autoabastecimiento con recursos limitados de los locales? ¿Difícil verdad?

Nosotras tuvimos la suerte de poder pasar una semana en un bosque primario, concesión de la maderera Euromoz, en un campamento realmente cuidado, acompañadas de los atentos trabajadores de la empresa, su dueña Ana Alonso y miles de árboles de diferentes especies: Panga-Panga, Vengué, Acacias, Baobabs, Sándalo… Además de poder pasear por las vías abiertas de la concesión, ver los mejores atardeceres y comer a la luz de la hoguera, la experiencia nos sirvió para conocer de cerca la relación empresario europeo/trabajador local… lo que nosotras hemos bautizado como la “nueva colonización”. Una experiencia agridulce que hace que nos replanteemos de nuevo si tenemos que interferir en sus vidas o tenemos que dejar que el pueblo africano se desarrolle a su manera y a su tiempo.

Tras esta gran experiencia, una parada técnica en Caia, muchas horas de frío en un autobús y otras tantas de calor en la xapa que decidió dejarnos tirados a unos cuantos kilómetros de nuestro destino, por fin llegamos a Ilha de Moçambique. El esfuerzo valió la pena.


Ilha de Moçambique fue la ciudad más esplendorosa durante la colonia portuguesa, hasta fue la capital del país, pero también fue un puerto de esclavos. Actualmente la UNESCO la ha declarado patrimonio mundial. Uno de los criterios para otorgarle esta distinción ha sido el siguiente:
“La ciudad y sus fortificaciones de Ilha de Moçambique y la pequeña isla de S. Lourenço, es un ejemplo excepcional de una arquitectura en la cual las tradiciones locales, la influencia portuguesa y, un poco menos, influencias indias y árabes están entrelazadas”.
Es una isla, pero está unida a la costa por un puente de casi 4 km. Toda su historia sigue viva en sus calles y sus edificios decadentes, la atmósfera mágica que envuelve toda la isla te hace pensar que el tiempo se ha parado. Pero lo mejor de Ilha son las sonrisas de los niños.

Después de nuestros días en Ilha empezó la odisea para ir hasta Moçimboa de Praia, la última población importante antes de llegar a la frontera con Tanzania. Pero los detalles de este viaje y del que le siguió merecen un post exclusivo.
Moçimboa de Praia es una pequeña población de pescadores con unas playas bonitas per poco cuidadas. El turismo es escaso pero mientras negociábamos en una gasolinera nuestro próximo transporte, apareció Pere, un catalán que hacía nuestra ruta en sentido contrario. Así que intercambiamos consejos y tarjetas SIM.

lunes, 20 de junio de 2011

INHAMBANE, TERRA DA BOA GENTE

Cuando Vasco da Gama llegó en el año 1498 con sus carabelas a tierras mozambiqueñas, lo hizo por la provincia de Inhambane y al conocer a su población afirmó: “esta es terra da boa gente”.
Después de 2 días por Maputo recuperando nuestra mochila perdida, y paseando con Mari Ángeles y Daniel horas antes de nacer su primer hijo Nandel, subimos a nuestra primera “xapa” mozambiqueña que nos llevó hasta Inhambane. La ciudad nos recibió con los brazos abiertos y pronto pudimos comprobar que Vasco de Gama no se equivocó en su afirmación, eso era tierra de buena gente.


Inhambane es una ciudad tranquila, muy segura, limpia y cuidada. Sus edificios coloniales conviven con intervenciones mozambiqueñas muy acertadas, y todo este entorno queda rodeado por una bahía que cambia su aspecto según la marea. Allí nos instalamos en casa de Eva y disfrutamos de unos días tranquilos paseando por sus calles, tomando el sol en las playas cercanas de Praia de Tofo y Tofinho, comiendo platos locales en el mercado central y de cena en cena con todos los amigos de Eva.



Desde allí pudimos contactar con una cooperante de Amigos de Inharrime España instalada en Inharrime, Eva (parece que para trabajar en esta provincia, es condición necesaria llamarse Eva). Es la jefa de obra en la reconstrucción de una escuela de primaria en Madovela y financiada por la fundación Barceló. Así que cogimos nuevamente una “xapa” que nos llevó hasta el centro de formación donde se aloja y nos fuimos a conocer la escuela con ella. La escuela se encuentra en un lugar precioso, el edificio principal es de la época colonial, pero está en desuso, así que las clases se dan en pequeñas construcciones de madera en el exterior, sin sillas ni mesas. De momento se están construyendo dos módulos nuevos que se equiparán completamente y quizás en una segunda fase se ampliará la escuela con más módulos y se rehabilitará el edificio principal. ¡Tendríais que ver qué contentos están los alumnos!

Para seguir la ruta hacia el norte y teniendo en cuenta que se nos había quedado una espinita clavada por no haber podido coger el ferry a la ida, decidimos hacerlo  a la vuelta para desplazarnos hasta Maxixe.



De Maxixe cogimos una xapa hasta Vilankulo, un pueblecito pesquero con unas playas increíbles. Las mareas en Mozambique funcionan de la siguiente manera, cada 6 horas tienes el cambio de marea y los ciclos dependen del estado de la luna, unas veces hay más cambio de marea y otras veces menos. Nosotras coincidimos con la luna llena, así que el cambio de marea era espectacular, con la marea alta la playa desaparecía, con la marea baja, podías caminar por los bancos de arena hasta llegar a un par de quilómetros de la costa. También aprovechamos para visitar en barco el archipiélago de las Bazaruto, unas islas despobladas que forman un parque natural con arrecifes, arena blanca  y muchos peces!


Pese a la dificultosa salida de Vilankulo  (en África puedes pasarte 5 horas esperando a un autobús que pasa a las 2 de la madrugada y que no aparece nunca), por fin llegamos a Beira. Aquí nos esperaba Ana Alonso y su proyecto en el bosque, así que mañana viajaremos con ella a Gorongosa para pasar unos días entre árboles, madera y quién sabe….¡quizás algún invitado más!

Esta semana volvemos a plantear una cuestión sobre opinión, esta vez sobre la cooperación. Moçambique es uno de los países de África que cuenta con el mayor número de ONG's trabajando en su desarrollo. Y eso no deja indiferente. Además de votar, podéis dejar un comentario con vuestras opiniones. ¡Adelante!