sábado, 12 de mayo de 2012

UN CONSELL PER DONAR LA VOLTA AL MÓN

¡Ya hace un año que nos fuimos! 365 días y 5 continentes, pero la aventura continúa con muchas sorpresas...¡dedicamos este post a todos aquellos que han emprendido una aventura tan alucinante como dar la vuelta al mundo!


Hoy día 12 de mayo del 2012 se celebra en el teatro Alexandra el II Congrés Bloggers Volta al Món, una iniciativa pensada, preparada y batallada por Club de Viatges.


Este año y como novedad han añadido en el programa un apartado que se llama ENQUESTA VIATGERA que consiste en la participación virtual de diferentes personas que estamos dando la vuelta al mundo dando respuesta a una serie de preguntas que la mayoría de gente se plantea antes de tomar la decisión de emprender una aventura como esta.


Nosotras hemos querido compartir con vosotros estas opiniones. Os dejamos el primer vídeo...

martes, 8 de mayo de 2012

¡MAURURU POLYNÉSIE!

Imaginaos las islas del Pacífico antes de la era Cook. Tenemos a unos indígenas completamente adaptados a un medio, a un clima, a los alimentos que la tierra produce. Se han desarrollado enormemente en el campo espiritual, en el mental, en el energético. Tienen su propia manera de explicar el mundo y la naturaleza, tienen sus propias jerarquías y de pronto…les caen los colonos encima. Con ellos llegan nuevas enfermedades, nueva religión y nuevos hábitos.


El vestido tradicional polinesio (una falda hecha de hojas, una corona de flores, un pelo larguísimo tapando el torso y todo el cuerpo tatuado) se considera una ofensa y les obligan a taparse de pies a cabeza, los maraes (sus centros ceremoniales) se sustituyen por iglesias católicas, protestantes, amish…El color de la piel se vuelve más claro debido a las generaciones mixtas (hijos de polinesio y europeo o chino). La sociedad se globaliza poco a poco y pierde a pasos galopantes su cultura ancestral y su idioma.

Son los años 70 y de pronto llegan de nuevo los europeos, esta vez sin carabelas ni nuevos tubérculos que cultivar. Con ellos llega el ateísmo, el nudismo, el bronceado…esos misioneros que tanto les hicieron perder se substituyen por liberales sin dioses, locos por quitarse la ropa y no dejar ni un centímetro de piel sin broncear. Y ahora todos queremos saber sobre la cultura polinesia, sus bailes, sus ceremonias…intentamos aprender palabras de tahitien, una lengua que se pierde poco a poco. Si los ancestros pudieran hablar nos dirían “¡no hay quién os entienda!”. Y tendrían razón…


A nosotras no nos gusta dejar demasiado impacto a nuestro paso por el mundo. No somos como James Cook, no somos exploradoras ni misioneras. Preferimos pasar desapercibidas, mezclarnos con los locales y adaptarnos a sus costumbres. Nos gusta el taro, el uru, el poisson cru, llevar collares de flores cuando nos dan la bienvenida y de caracolas cuando nos despiden. Por suerte aún quedan islas del pacífico donde puedes encontrar esa tranquilidad de la vida isleña sin bares, sin hoteles “sur-pilotés”, sin pizzerías…nosostras nos decidimos por Raivavae.


Raivavae pertenece al archipiélago de las Australes y dicen que será la próxima Bora Bora…otra isla a merced del turista exigente e inconsciente. No nos arrepentimos de haber ido tan lejos para verla antes de que esto pase. Raivavae tiene la fama entre los locales de tener la laguna más perfecta de la Polynésie. ¡Y no mentían! Entre la barrera de coral y las montañas que formaron el antiguo volcán encontramos las aguas más azules que nunca hemos visto antes. Turquesas en la zona de “motus” (pequeños islotes hechos de arena acumulada por las corrientes), y azul eléctrico en las zonas más profundas.

Por el momento sólo te puedes alojar en pensiones familiares y moverte con kayaks o con los pescadores si tienes suerte. Los corales albergan decenas de diferentes especies de peces y hay uno que nos gusta especialmente: el pez bala. Es territorial y su deber es defender su espacio, sea como sea el que cruce la línea. Así que si invades la zona de este adorable pez de colores que no tiene miedo de nada, se pone a dar vueltas a tu alrededor hasta que te ataca…¡Aleyda os puede asegurar que tiene dientes!

En Moorea, la isla mágica que esconde las puestas de sol de Tahiti, nos encontramos otros peces bala, pero esta vez les respetamos y mantuvimos distancias. A Moorea fuimos en bicicleta, pero el tiempo no nos acompañó y nos tocó pedalear bajo la lluvia cada día, pero tampoco estuvo tan mal, el sol en un país húmedo y caluroso puede dejarte exhausto en cuestión de minutos. Nuestra meta era dar la vuelta a la isla y subir al mirador, ¡y lo conseguimos!


De vuelta a Tahiti pasadas por agua nos esperaba Marta con un extenso muestrario de vestidos típicos tahitiens para irnos a una cena de la escuela de Tamuré, las danzas tradicionales. Las coronas y los colores no faltaron en la velada. Entre cenas, fiestas de despedida y sesiones de cine no nos dimos cuenta y ya llevábamos nuestro collar de caracolas que nos despedía de la Polynésie y de Marta.

Pero aún nos faltaba la última isla que cierra el triángulo polinesio en el Pacífico: Rapa Nui.

jueves, 3 de mayo de 2012

FOTO DEL MES GANADORA: NUEVA ZELANDA

Después de un resultado muy reñido ya tenemos la foto del mes ganadora de Nueva Zelanda.  ¿Serán los increíbles colores de las puestas de sol? ¿O los lunáticos volcanes del Tongariro? ¿O quizás la montaña más alta de Nueva Zelanda? La ganadora ya está publicada en el blog de Panasonic, ¿queréis descubrir cuél es?


Podéis consultarla aquí o en el enlace de Panasonic en el lateral de nuestra web, donde podréis conocer los detalles técnicos de la foto así como la historia que hay detrás de ella y alguna anécdota divertida.

¡Ya hemos empezado a preparar la próxima foto del mes!

lunes, 30 de abril de 2012

SURCANDO EL PACÍFICO

La Polinesia Francesa está formada por varios archipiélagos que dependen administrativamente de Francia desde la segunda mitad del s.XIX. Lo primero que sorprende al llegar a Papeete, la capital, es entrar al país por la cola de ciudadanos de la UE, sin sellos ni colas. Lo segundo, entrar en una isla tropical donde la mayoría de gente se autoabastece con la pesca y la agricultura, pero donde los precios del los servicios son desorbitados: 500 € para volar de una isla a otra, 1,5 €/l de gasolina, 7 €/hora de internet, 30 € por una cena en un puesto callejero…Pero aquí los sueldos de los que encuantran un empleo (hay pocos, pero afortunadamente los locales tienen preferencia siempre) doblan o triplican los nuestros y el gobierno francés pone todo su empeño por dar subvenciones, ayudas y créditos…¿lo harán por intentar compesar el daño que hicieron cuando, pactado o no, convirtieron estas islas del Pacífico en zona de ensayos nucleares desde 1963?


Sea como sea, tienen una deuda que no conseguirán saldar con dinero. Quizás lo mejor es lo que defiende una parte creciente de la población: la independencia. Teri’i es uno de ellos, cree en su tierra, en su lengua, intenta recuperar su cultura machacada por los misioneros y sabe que este cambio conllevaría algunos pasos atrás que tendrán que aprender a enfrentar y  lidiar. Junto a Teri’i, Christelle y sus 5 hijos pasamos una enriquecedora semana en su cámping Hiva Plage en Huahine.



Llegar y salir de la isla no fue fácil si no te dejas convencer por las facilidades de viajar en avión o si los 500 € no te convencen…Las comunicaciones marítimas son escasas, sólo hay dos barcos a la semana que hacen el recorrido entre las islas de la Société, barcos cargueros que aceptan a 10 pasajeros y algunos polizones. Los billetes, que cuestan 50 veces menos que los de avión, se tienen que comprar con mucha antelación. Y si no llegas a tiempo, nosotras teniamos 2 y eramos 3, tienes que esperar a que el barco esté a punto de zarpar para saltar a bordo…le tocó a Marta.

Zarpamos a las 17h y llegamos a Huahine a las 2h de la mañana…la primera isla en la que para el carguero, menos mal…Esperamos hasta las 6h de la mañana, durmiendo en la parada de los tomates, hasta que el sol empezó a dar luz a una isla de colores mágicos y montañas moldeadas. Nos quedamos embobadas hasta que llegó Christelle y nos llevó al cámping, al sur de la isla. Si el puerto de Fare nos pareció encantador, la playa de Parea nos dejó sin palabras. Montamos tiendas, bikini, gafas y a bucear…


 Teri’i puso mucho empeño en descubrirnos los secretos de su isla, nos encanta escuchar a aquellos que aman sus raíces. Nos llevó a ver los entrenamientos de va’a (piragua) a una playa muy tranquila, nos llevó a las montañas sagradas y nos explicó los rituales de sus ancestros, hicimos una excursión en bicicleta hasta una zona remota de la isla donde nos sentimos protagonistas de una mezcla entre peli de aventuras en la jungla y de náufragos…Y el resto de horas a jugar con los niños, ellos nos enseñaban los secretos del mar y nosotras los del circo.


Y llegó la hora de irnos, pero esta vez por la puerta grande: un ferry de pasajeros que nos dejaría en Tahití en sólo 4 horas y que sólo hace el trayecto una vez por semana. Afortunadas…no tanto. No tardamos ni 30 minutos en empezar a notar los achaques de las olas contra el casco, y las siguientes 3 horas y media las pasamos cogidas a una bolsa de plástico, obviaremos los detalles. Pero la vuelta a Tahití iba a durar poco porque nos esperaba otra aventura: ¡llegar a Raivavae!