lunes, 28 de mayo de 2012

4 MESES EN OCEANÍA

Oceanía, el continente lejano, el que menos conocíamos, el más esperado. Oceanía nos cambió el ritmo del viaje, aprendimos a disfrutar del tiempo, nos sedujo con sus paisajes.

Entre Australia y New Zealand pasamos 3 meses viviendo en una furgoneta, aprendimos a conducir por la izquierda, a alargar el tiempo, a aprovechar al máximo las horas del día. Condujimos más de 12.000 km entre paisajes diferentes, memorables, inolvidables y nos acostumbramos a vivir sin electricidad, sin ducha, en compañía de los eucaliptus, koalas, canguros…


Australia, con todos sus peligros, tan grande como cercana, tan extraña como familiar, con su “no worries mate!” que tan bien define a sus habitantes. Y New Zealand, el punto más alejado de casa, tan extraterrestre como natural, tan hermosa como diferente y sobretodo tan segura…no hay grandes depredadores ni criaturas que te fulminen con su veneno.


De pronto viajamos en el tiempo y llegamos a los archipiélagos más inaccesibles del mundo. Todo cambió, se acabó el frío, los marsupiales y las furgonetas; pero a cambio nos regalaron frutas tropicales, lagunas turquesas, moais de piedra y peces de colores. Nos sentimos afortunadas de haber pisado 5 de las islas más hermosas del Pacífico: Tahiti, Huahine, Raivavae, Moorea y Rapa Nui.


Islas aisladas, con carácter, cultura, ukeleles y tatuajes. Con las mismas raíces, pero diferentes porvenires, unas francesas, otras chilenas, pero con la misma voluntad de conseguir algún día su autonomía y conservar sus tradiciones, lengua y cultura ancestral. Porque vinieran de Taiwan o de la Atlántida perdida los polinesios son un mundo aparte.


Damos gracias a todos aquellos que nos han ayudado a llegar tan lejos: Humbert, Natasha, Marta y todos aquellos que nos hemos cruzado en nuestro camino Oceánico y nos han acompañado hasta un poco más allá.

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